Innovación: las 7 startups argentinas “agrifoodtech” que serán aceleradas en un programa del BID

04 de Noviembre de 2026

Siete startups argentinas fueron seleccionadas para integrar la segunda edición del Programa de Aceleración de FoodRise, el hub de innovación Agrifoodtech impulsado por la aceleradora global Eatable Adventures con el apoyo de BID Lab, el brazo de innovación y venture del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo.

Los emprendimientos argentinos representan más de la mitad de las 12 startups seleccionadas entre 131 postulaciones recibidas de la región.

Los proyectos fueron presentados durante el bootcamp Acceleration Week 2026, desarrollado del 26 al 28 de octubre en el Parque de Innovación de la Ciudad de Buenos Aires.

STARTUPS INNOVADORAS

Las siete startups argentinas seleccionadas trabajan en soluciones que abarcan desde la reducción del uso de agroquímicos y la aplicación de inteligencia artificial, al diseño de proteínas hasta el desarrollo de nuevos ingredientes alimentarios, alternativas para la salud animal y tecnologías para una ganadería más eficiente y sostenible.

Puntualmente, los emprendimientos seleccionados son:

  • Unibaio: desarrolla TurboCharge®, un aditivo elaborado con microcápsulas biodegradables obtenidas a partir de residuos de caparazones de camarón. Su tecnología busca mejorar la absorción y eficacia de los productos fitosanitarios, permitiendo reducir la cantidad de agroquímicos utilizados sin comprometer la productividad de los cultivos.
  • Qumir Nano: utiliza microorganismos y nanotecnología para producir bio-nanopartículas destinadas a la protección de cultivos. Su propuesta busca desarrollar fungicidas, bioestimulantes y otros insumos agrícolas que combinen eficacia, estabilidad y un menor impacto ambiental.
  • Abydos Bioscience: desarrolla aceites y grasas especiales mediante fermentación de precisión, utilizando microorganismos capaces de producir lípidos. Su objetivo es ofrecer ingredientes funcionales a la industria alimentaria y reducir su dependencia de materias primas agrícolas sujetas a fluctuaciones
    climáticas y de precios.
  • Pepton: trabaja en el desarrollo de proteínas antimicrobianas como una posible alternativa a los antibióticos tradicionales en salud animal. Su primer proyecto está orientado al tratamiento de la mastitis bovina, una enfermedad que genera importantes pérdidas en la producción lechera.
  • Zavia Bio: combina inteligencia artificial, biología sintética y fermentación de precisión para diseñar proteínas con aplicaciones agrícolas. Entre sus desarrollos se encuentran un bioestimulante para cultivos como soja y trigo y un bioherbicida experimental dirigido a malezas resistentes.
  • Agrosintex: desarrolla BAMAX, un aditivo alimenticio de origen natural que busca reducir las emisiones de metano de los rumiantes y mejorar la eficiencia digestiva. La tecnología apunta a transformar una pérdida energética de la producción ganadera en una oportunidad de mayor productividad y sostenibilidad.
  • EQUSLAC: produce leche de burra congelada y liofilizada, y trabaja para ampliar su acceso como alternativa nutricional en determinados casos de alergia a la proteína de leche de vaca. La empresa busca avanzar en el desarrollo de productos especializados y en su reconocimiento regulatorio.
    Una oportunidad para escalar la innovación argentina.

Esta segunda edición del programa recibió 131 postulaciones. Tras distintas instancias de entrevistas, evaluación por comité y presentaciones ante especialistas, fueron elegidos 12 emprendimientos, equivalentes al 9,2% del total de postulaciones.

Además de los siete proyectos argentinos, la cohorte está integrada por tres startups chilenas, una uruguaya y una paraguaya, que desarrollan tecnologías vinculadas a la protección de cultivos frente a heladas, nutrición funcional, aprovechamiento de subproductos alimentarios, seguridad biológica y gestión eficiente del agua.

“Para que una innovación contribuya a la seguridad alimentaria no alcanza con su potencial tecnológico: también debe validarse, ser accesible y responder a las necesidades de los territorios. FoodRise busca acompañar ese recorrido y generar conexiones que permitan explorar soluciones con beneficios potenciales para productores, consumidores y comunidades en situación de vulnerabilidad”, indicó Erika Molina, especialista sénior de BID Lab.

“El Cono Sur genera el 17% de las exportaciones agroalimentarias del mundo, pero capta apenas el 5% de la inversión global en agrifoodtech. FoodRise nació para cerrar esa brecha, y esta segunda cohorte confirma que el modelo funciona: en la primera edición las startups realizaron más de 60 pilotos de campo junto a grandes compañías del sector”, añadió Michael Hayes, director regional para Latinoamérica de Eatable Adventures.

Y completó: “Nuestro objetivo es que la tecnología desarrollada en la región se valide en cadenas de suministro reales y escale, porque es la innovación la que transforma el sector para que los alimentos sean más seguros, accesibles y sostenibles”.

También recordó que FoodRise aplica la experiencia de Eatable Adventures en 50 programas de aceleración y más de 400 startups aceleradas en todo el mundo.

CÓMO ES LA ACELERACIÓN DE FOODRISE

“Nuestra metodología combina un programa inmersivo con mentores y expertos internacionales, conexión directa con la industria y los inversores, proyección internacional y acompañamiento para la captación de capital”, agregó Hayes.

El Programa de Aceleración de FoodRise, gratuito y de 16 semanas de duración, acompaña a startups de base científica y tecnológica en etapa temprana. Durante ese período, los equipos acceden a mentorías estratégicas, validación tecnológica y de mercado, vinculación con empresas del sector, posibilidades de desarrollar proyectos piloto, acceso a inversores y visibilidad internacional.

La iniciativa busca transformar el potencial científico y productivo de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay en soluciones capaces de responder a los principales desafíos del sistema alimentario, promoviendo la innovación, la productividad y la sostenibilidad.

La presentación de la nueva cohorte tuvo lugar durante Acceleration Week 2026, un encuentro presencial de tres jornadas en Buenos Aires que reunió a los emprendimientos seleccionados con empresas, inversores y representantes de medios de comunicación.

FoodRise fue lanzado en septiembre de 2025 como un hub regional orientado a acelerar startups, conectar soluciones innovadoras con la industria y fortalecer el ecosistema agrifoodtech del Cono Sur.

Desde su creación, ha seleccionado a 24 startups para su programa de aceleración y más de 2.000 personas han participado en sus actividades formativas y de networking.

LECHE DE BURRA

En este marco, uno de los casos destacados es el de la startup nacida en Río Cuarto, Córdoba, que busca abrirse camino en el mundo de la innovación alimentaria con una propuesta que combina tradición, ciencia y tecnología: producir leche de burra como alternativa nutricional para bebés y niños con Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV).

Se trata de Equslac, uno de los emprendimientos que acaba de dar un paso importante en su desarrollo al ser seleccionado para participar del Programa de Aceleración de FoodRise.

Su ingreso al programa, como se mencionó, le permitirá acceder a instancias de formación especializada, mentorías de alto impacto y nuevas oportunidades de vinculación con el ecosistema de innovación. Además, tras completar un primer bootcamp intensivo, competirá por una inversión inicial de USD 100.000 para impulsar su crecimiento y avanzar en su internacionalización.

El diferencial de Equslac está puesto en el desarrollo de un producto que busca responder a una necesidad concreta dentro de la nutrición infantil.

Actualmente, las alternativas disponibles para quienes presentan APLV se concentran principalmente en fórmulas hidrolizadas o aminoacídicas, elaboradas mediante procesos industriales que modifican profundamente las proteínas y que, en muchos casos, requieren saborizantes para mejorar su aceptación.

Frente a ese escenario, la startup propone recuperar una matriz láctea de origen animal con características nutricionales particulares: la leche de burra. Su desarrollo apunta a ofrecer una alternativa de sabor suave y buena tolerancia digestiva, destinada a bebés y niños que no pueden consumir leche de vaca debido a esta alergia alimentaria.

La iniciativa se posiciona así en la convergencia de tres áreas estratégicas de innovación: biotecnología y salud, tecnología agropecuaria y veterinaria, y tecnología de alimentos. Una combinación que le permite abordar un desafío de la nutrición desde una perspectiva que integra la producción primaria, el conocimiento científico y el desarrollo de nuevos alimentos.

Otro dato relevante es que el 36,7% de las empresas relevadas trabaja en el desarrollo de nuevos alimentos y en propuestas de innovación para la industria alimentaria. Se trata de un segmento que gana protagonismo frente a los desafíos de diversificar la oferta, mejorar los procesos productivos y encontrar respuestas a nuevas demandas nutricionales.

En ese contexto, el proyecto de Equslac representa una apuesta por agregar valor a una producción poco convencional y explorar nuevas posibilidades dentro de la alimentación infantil.

Con su incorporación a FoodRise, la startup riocuartense tendrá la oportunidad de fortalecer su modelo de negocios, ampliar sus vínculos estratégicos y avanzar hacia nuevos mercados. El desafío será transformar una propuesta innovadora en una alternativa con capacidad de escalar, en un sector donde la investigación, la seguridad alimentaria y el respaldo científico resultan fundamentales.

Equslac es una startup argentina de innovación alimentaria y biotecnológica que desarrolla leche de burra apta para consumo humano en dos presentaciones: congelada y liofilizada, ambas con Registro Nacional de Producto Alimenticio (RNPA).

La empresa destaca que este alimento presenta una composición naturalmente similar a la leche materna y una tolerabilidad clínica de entre el 82% y el 100% en niños con APLV, según la evidencia que respalda su propuesta. Además, su sabor suave representa una ventaja frente a las fórmulas hidrolizadas tradicionales, que suelen presentar dificultades de aceptación.

Otro diferencial es la tecnología de liofilización, que permite obtener una presentación en polvo sin necesidad de mantener la cadena de frío, facilitando su almacenamiento, transporte y distribución. De esta manera, Equslac busca ampliar el acceso a una alternativa nutricional para pacientes pediátricos con alergias y sensibilidades alimentarias.

 

Fuente:   InfoCampo