Donde el frío manda, las uvas responden: el Valle Inferior del Río Chubut suma vinos de alta calidad
20 de Abril de 2026
El desarrollo de la vitivinicultura en la Patagonia suma nuevos hitos. En el Valle Inferior del Río Chubut (VIRCH), el trabajo sostenido del INTA junto a productores permitió consolidar una producción que combina adaptación varietal, innovación tecnológica y agregado de valor en origen.
Uno de los avances más destacados es la elaboración de un vino joven y frutado a partir de la primera tanda de plantas de cabernet franc cultivadas en la Estación Experimental Agropecuaria Chubut.
Esta variedad, de ciclo intermedio, mostró un desempeño sobresaliente desde su implantación en 2016 y logró posicionarse rápidamente por su calidad enológica.
El reconocimiento llegó recientemente, cuando este vino fue distinguido como el mejor de la 40° Muestra Agropecuaria del Valle Inferior del Río Chubut, un logro que refuerza el potencial productivo de la región.
“Cuando empezamos a implantarla, teníamos dudas sobre su expresión en estas latitudes, pero se adaptó muy bien a las condiciones del valle. Esta variedad aporta perfiles herbales, como pimiento rojo, arveja y menta, y notas de frutas negras, que marcan la diferencia respecto de otras especies más asociadas a frutas rojas”, explicó Belén Pugh, especialista del INTA Chubut y responsable de la elaboración.
En la misma línea, la técnica destacó que este reconocimiento no solo valida el desempeño de la variedad, sino que también confirma el crecimiento del sector.
“Este resultado refleja el potencial de la vitivinicultura del Valle Inferior del Río Chubut y el rol del INTA como articulador de procesos de innovación productiva, agregado de valor e identidad regional”, señaló la profesional.
PRODUCCIÓN CON IDENTIDAD PATAGÓNICA
El sector vitivinícola del VIRCH muestra un crecimiento sostenido en los últimos años, impulsado por la incorporación de nuevos productores y el fortalecimiento de las capacidades técnicas locales.
Las vendimias recientes evidencian un incremento tanto en la participación de elaboradores como en los volúmenes obtenidos, con proyecciones que alcanzan los 15.000 litros de vino por temporada.
Según los especialistas, la producción regional se distingue por las características propias del territorio patagónico. El clima frío y las condiciones de los suelos del valle permiten obtener vinos con perfiles aromáticos diferenciados y una acidez natural que aporta frescura y equilibrio.
“El desafío y la oportunidad de la región están en producir vinos que expresen su origen. Las condiciones ambientales del valle generan características sensoriales únicas, que pueden transformarse en un diferencial competitivo”, indicó Pugh.
El enfoque del INTA combina experimentación, transferencia tecnológica y acompañamiento directo a los productores. A partir de este trabajo se consolidó un grupo de vitivinicultores del VIRCH y zonas cercanas que intercambian experiencias, evalúan sus vinos y comparten conocimientos técnicos, fortaleciendo el entramado productivo local.
UN PROCESO DE DESARROLLO TERRITORIAL
El crecimiento de la vitivinicultura en el valle es el resultado de un proceso de investigación y extensión que el INTA impulsa desde comienzos de los años 2000. En 2003 se iniciaron los primeros ensayos de adaptación de variedades de vid en la Estación Experimental Chubut, con el objetivo de evaluar su comportamiento frente a las condiciones agroclimáticas de la región.
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Durante los primeros años, las uvas producidas en el valle eran enviadas al INTA Luján de Cuyo, en Mendoza, donde se realizaban los procesos de vinificación y evaluación enológica. Esta etapa permitió analizar el potencial de calidad de los vinos y avanzar en la selección de las variedades mejor adaptadas.
Un punto de inflexión en el desarrollo del sector fue la instalación de la sala de elaboración en Trelew, que comenzó a operar en 2011. Desde entonces, la posibilidad de vinificar en la propia región permitió acelerar los procesos de aprendizaje, mejorar la calidad de los productos y acompañar el crecimiento de nuevos emprendimientos.
Actualmente, en esta sala se elaboran distintas variedades, entre ellas pinot noir, malbec, cabernet franc, merlot, syrah y cabernet sauvignon, que reflejan el potencial del valle para posicionarse como una región emergente en la producción de vinos de clima frío.
“Varios productores elaboran sus vinos en la sala del INTA, mientras otros han avanzado hacia proyectos propios. Este proceso colectivo permitió ampliar el conocimiento productivo, mejorar los estándares de calidad y consolidar vínculos entre los actores del sector, contribuyendo al crecimiento de la vitivinicultura regional”, concluyó Pugh.
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