Pese al contexto de crisis, en el vino no frenan las inversiones: se suman nuevas bodegas
05 de Abril de 2026
El 2025 no fue nada sencillo para el negocio del vino argentino: inmersos en un contexto global de menor consumo de alcohol, la producción nacional cerró un año a la baja con una caída de las exportaciones del 6,8% y del 2,7% en el mercado, con 15,77 litros anuales, un mínimo histórico en el consumo per cápita del país.
Este contexto ha obligado a las empresas vitivinícolas a ser muy ordenadas con sus cuentas. Y aunque algunas acusaron la crisis con una delicada situación financiera, otras encontraron la oportunidad de seguir creciendo con nada más y nada menos que la construcción de nuevas bodegas.
Si bien es sabido que el de la vitivinicultura es un negocio a largo plazo, por lo que las inversiones, sobre todo para la infraestructura, se planean con años de anticipación, este 2026 ha sido la fecha señalada para el estreno de tres nuevas bodegas para empresas que ya tienen su recorrido en la industria como Familia Zuccardi, Cheval des Andes y -quizás el proyecto más nuevo- Raquis.
Todas con un punto en común: dedicadas a la alta gama, el segmento que ha salido más airoso en el contexto que está atravesando la industria.
INVERSIONES EN EL VINO: NUEVA CASA PARA LA ALTA GAMA DE SANTA JULIA
Como lo dijo Julia Zuccardi, tercera generación de la familia y referente de las experiencias turísticas de Santa Julia, Zuccardi Valle de Uco y Zuelo, citando a su padre, José Zuccardi, los tiempos de crisis han envalentonado a la empresa a seguir creciendo.
Así, en febrero pasado inauguraron una nueva bodega de para Santa Julia y, apostando por la unidad de negocio del turismo, renovaron la gastronomía en Pan y Oliva.
En el primero de los casos, se trata de una nueva “casa” ubicada a metros de su histórico establecimiento del departamento de Maipú que ha sido concebida desde su construcción para albergar el turismo y las líneas de mayor valor agregado y vinos naturales de la bodega.
Hoy la estructura ya está abierta junto con las salas de degustación. En una segunda etapa se sumará el área de hospitalidad, con más salas, una sala de arte, un wine bar y un nuevo proyecto gastronómico.
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“Hacemos enoturismo desde 2001 mostrando la bodega grande, que no fue pensada para recibir visitantes. Con el crecimiento productivo y turístico, esa convivencia empezó a ser menos compatible. Entonces decidimos traer la experiencia al viñedo y construir una bodega pensada desde el turismo”, explicó sobre la motivación para la construcción de este nuevo espacio.
A diferencia del espacio principal de Santa Julia, que continúa operativo, la nueva bodega está construida en tapia, en tierra compactada, con sistema antisísmico y “tiene otra identidad”, aunque manteniendo la filosofía de la familia. Se trata de un proyecto de Fernando Raganato, el mismo arquitecto que diseñó Piedra Infinita.
Por el lado de Pan y Oliva, el restaurante que combina la gastronomía maridada con los productos de Zuelo y Santa Julia, inició una nueva etapa con la incorporación de los chefs Mechi Ferraro y Lucio Lucio Zibecchi, dos jóvenes talentos provenientes de Buenos Aires con experiencia nacional e internacional que se encargarán de la cocina y la huerta y las conservas, respectivamente.
El recambio se ha dado en un contexto donde el enoturismo enfrentó una baja significativa en Mendoza: “Fue difícil, no vamos a negarlo. La caída del turismo fue real, entre un 20% y un 30%, y se sintió mucho la baja del público brasileño masivo. Nosotros tenemos la suerte de contar con trayectoria y un nombre, entonces el público que quedó nos sigue eligiendo. Pero la caída se sintió”, comentó Julia Zuccardi.
“No hacemos turismo ni gastronomía para hacernos ricos, sino para mostrar nuestro producto en el mejor lugar posible. Priorizamos la calidad y la experiencia. Hemos sido muy cuidadosos y tenemos una estructura que nos permite sostenernos en momentos de baja”, completó.
INVERSIONES EN EL VINO: NUEVO ESPACIO PARA EL GRAND CRU ARGENTINO
Otro de los estrenos que tendrá este 2026 es el de Cheval des Andes, proyecto nacido a partir de la colaboración de la francesa Château Cheval Blanc y Terrazas de los Andes -una de las bodegas argentinas del grupo Möet Hennessy- que tuvo su génesis por 1999, que en medio de esta cosecha está estrenando la infraestructura de su nueva bodega ubicada en el corazón de Las Compuertas, en Luján de Cuyo.
La misma tiene una dimensión de 3.500 metros cuadrados, equipada para la vinificación por parcelas, convirtiéndose en la nueva casa del “Grand Cru” argentino y uno de los íconos de la vitivinicultura nacional.
Actualmente el proyecto está bajo la dirección del francés Pierre Polbos, acompañado por por Rosario Toso en los viñedos y Rodrigo de la Mota en bodega. Ellos son los encargados de transformar 47 hectáreas de viñedos repartidos entre Las Compuertas y Altamira, plantados con Cabernet Sauvignon y Malbec, en un único vino, toda una rareza dentro de la industria argentina.
INVERSIONES EN EL VINO: SE VIENE EL ESTRENO DE RAQUIS
Por último, al costado de la ruta 40, a la altura de Agrelo, también en Luján de Cuyo, tendrá este 2026 su conclusión una esperada obra dentro de la vitivinicultura. Se trata de la bodega de Raquis, proyecto que reúne a Andrés Vignoni en la enología, Facundo Impagliazzo en la agronomía y Ariel Núñez Porolli en la parte comercial.
Representantes de una nueva generación dentro de la vitivinicultura argentina, los tres ex Viña Cobos se unieron para darle vida a una bodega que en poco tiempo se convirtió en referencia en la alta gama.
Es que los vinos de Raquis salieron al mercado en 2023 y para el mes de abril tendrán el estreno oficial de la nueva infraestructura donde ya vienen elaborando sus vinos.
Su producción se caracteriza por la escasez, con un número acotado de botellas en las líneas Las Bases, Los Parajes y Monasterio que suelen agotarse, incluso antes de salir al mercado.